Dios Armando

DIOS ARMANDO
(cuando mi hijo pregunte por dios le contaré que....)
 

Erase una vez el Olimpo.
Habia nueve dioses.
Bellos poderosos,
algunos crueles,
otros bondadosos.

Zeus, el dios padre,
surgido de la nada
-tal vez del infinito-,
miraba con distancia
a sus hijos.

Sintió pena.
cada uno de ellos,
absortos en su propias destrezas.
Si, pensó.
Los dioses también tiene miserias.

Ya viejo y cansado,
Zeus se preguntó: - qué he hecho?
tantos mortales venerando seres imaginarios!

Si sólo supieran
que bastó un bostezo
para que surgieran.

Si sólo supieran
que nada les costó.

Si sólo supieran
que su naturaleza, nada propio les prodigó.

Son sólo el antojo
de un dios que vino de la nada,
y que de la nada se hizo dios.

Estoy viejo -reflexionó-.
Ya es tarde, o quizás no.

Por qué he desdeñado
el alma del hombre?
es imperfecto, si
pero conoce el amor.

Cómo sería un dios
que de huesos naciera?
Cómo sería un dios
que despierte pasión?

Eso no es posible, -pensó-
Los dioses los creo yo.

Reclinados sobre los brazos de la luna,
Zeus por primera vez lloró.

Y quizás entoces,
la nada o el infinito,
el padre del padre
que todo lo creo,
quizo que sus lágrimas cayeran
sobre unos mortales,
pobres, humildes,
envueltos en amor.

Pasó el tiempo,
y de la fusión de sus lágrimas
y huesos mortales,
allá lejos,
en los prados pobríos
un niño inquieto nació.

-Cómo he de llamarlo?
Se llamara el "10", el hijo de dios.

Y en ese instante, la luna,
piadosa y guerrera,
A Zeus su historia le recordó:
"Tienes hijos bellos y poderosos,
algunos crueles,
otros bondadosos",
pero todos hijos
de tu bostezo creador.
déjalo que crezca
entre huesos y amor.

Y volvió a pasar el tiempo.
Y un día,
allá en el prado pobrío,
un niño inquieto
jugando llegó.

A la casa del padre,
allá en el olimpo,
encontró la pelota,
y al potrero volvió.

Y al hacerlo,
detenido en el tiempo,
cual hijo de dios,
una gambeta
al Olimpo lanzó.

9 dioses preguntaron
-quien eres?-
Soy el "10",
y Zeus sonrió.

 

- María Alejandra Austerlitz -