Diego Nuestro

Diego Nuestro

 
 

Dios Nuestro
que está en las canchas,
santificada sea tu zurda,
venga a nosotros tu reino,
desplegá tu fútbol,
por todos los santuarios del mundo.
Danos hoy nuestra alegría de cada día,
y perdona a aquellos traidores periodistas
así como nosotros perdonamos a la mafia napolitana.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos de Havelange.
Diego.