Maradona nunca se retiró

Maradona nunca se retiró

Maradona, Diego Armando, nunca volvió y nunca volverá. Nunca se retiró, y, aunque quiera, aunque lo diga, aunque lo intente, aunque un día muera, como un mortal más, no podrá retirarse. Ya no depende de él, ni de nosotros, y, aunque el sistema lo pretenda, tampoco depende de ellos. Y el por que es simple: el arte es eterno. Rembrandt sigue pintando, y Mozart componiendo, Leonardo esculpiendo, Miguel Angel todavía tiene el pincel mojado con la Capilla Cistina por terminar y Diego esta peremnemente acariciando, dibujando, transformando lo rustico del común en una belleza de movimientos, un ballet perfecto.

El fútbol cambió desde que Maradona pisó una cancha. Por eso no merece un partido de despedida, sino la observación, la espectación de por siempre. Merece un show continuo con cada uno de sus pases, cada toque, cada cuadro pasado lentamente para observar una perfección que atentó y destrozó la física: como pegarle a la pelota estando de frente a la linea de cal con un marcador a centimetros, y sacar el centro más perfecto?

Hablo de Diego y se me pone la piel de gallina, Diego me emociona, me deja sin palabras. Maradona logr´ hacer lo que pocos: hacer insuficientes los adjetivos del idioma, los de todos los idiomas.

Maradona se merece, mientras vivo, la libertad infinita para que mientras pueda sostenerse en sus dos piernas, y cuando quiera, ponerse los cortos y entrar a cualquier cancha. Y cualquier cancha va a estar llena, y en ella yo para admirar, aunque solo sea su estampa. Maradona es un homenaje al fútbol, es un regalo para el hincha, para el que quiere el fútbol, porque mejoró lo que ya era perfecto. Y lamento a quien lo critique, de mala leche, al que trate de disminuirlo, ellos se lo pierden. Tan bueno es en lo suyo, tan grande que es imposible sabotearlo. Voten a quien quieran, decidan que cualquiera sea llamado el mejor de todos los tiempos, hay una cosa que es imposible: cambiar la realidad, está a la vista de todos, basta simplemente con apretar un botón y abrir los ojos.

Maradona se merece que en la selección argentina, de ahora en más, citen solo a 21 jugadores. Se le debe un lugar eterno. Yo sería más que feliz de ver a Argentina, a mi Argentina, con diez y con EL DIEZ, aunque sea un símbolo en la esmeralda de una cancha sostenido por un bastón.

Diego nunca volvió, nunca volverá.
Ahí está, para siempre, como un cuadro, como una sinfonía, haciendonos el favor de pegarle a una pelota.

Diego te quiero.
Gracias, te las debo. saludos, el poyo.

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