Diego Maradona para los sevillanos

Todavía recuerdo el día que se anunció que el Sevilla estaba interesado en fichar a Maradona. José María García, periodista radiofónico nocturno dio la primicia. Salté de la cama corriendo y gritándoselo a mis padres. Desde esa noche, y durante un mes, lo único que hice fue escuchar la radio y leer periódicos. No podía ni creer que el astro del fútbol mundial fuese a vestir de blanco con el escudo de mi equipo. Carlos Salvador Bilardo, entrenador de Argentina en México’86, era el entrenador del Sevilla y fue el principal valedor para su llegaba. "Si no viene Diego, yo agarro mi valija y me vuelvo a Buenos Aires", llegó a decir el "Narigón".

Sus relaciones con Corrado Ferlaino, presidente del Nápoles, estaban rotas, pero era muy complicado que los italianos cedieran a desprenderse de un pedazo tan grande de su Historia. Hubo que pedir la mediación de la FIFA, viajar a Italia decenas de veces, pelear, discutir, hacer cuentas... pero se hizo. Con la Liga ya empezada llegaba a Sevilla el más grande.

Se organizó rápidamente un partido de presentación amistoso. El Bayern de Munich, de su amigo Mathaus, fue el rival elegido. Se adelantó en el marcador, pero dos pases del genio dieron la vuelta al partido. Sevilla era una fiesta, todos recordaban lo que era el Nápoles antes de su llegaba, como era el Sevilla, y en lo que se convirtió con Diego en sus filas.  De ese partido, para la Historia quedará su jugueteo con una pelota de papel lanzada desde la grada en un córner del Ramón Sánchez-Pizjuán, el público estallaba. Maradona, Suker, Simeone... ¡qué equipo!

Su debut en el Campeonato Oficial llegó unos días más tarde, en Bilbao: cinco minutos de partido, Maradona lanza una falta que el portero no puede retener y un compañero hace el 0-1. Diego ya era rentable en Sevilla. Llegó con unos pocos kilos de más y su característica melena. Pero su compromiso con Bilardo y con el club era entonces muy fuerte, y el genio comenzó a parecerse al dueño de "La mano de Dios". Se cortó el pelo, perdió mucho peso y se puso en forma. Fueron sus mejores meses. Marcó un gol impresionante frente al Sporting de Gijón, controlándola con el pecho de espaldas a portería y dándose la vuelta para rematar sin que la pelota cayera al suelo... pero la apoteosis llegó con la visita a Sevilla del Real Madrid. Contra el mejor equipo de la Historia Diego salió motivado al 100% y mostró su mejor repertorio: pases, regates, tiros a puerta... El Madrid fue un muñeco en manos del Sevilla de Maradona, que ganó el partido 2-0. Fue el día más feliz del genio en Sevilla.

Pero la alegría duró poco tiempo. Poco tardamos los sevillistas en darnos cuenta que éste que se vestía de blanco y rojo no era el mismo de Nápoles, ni México. Los rumores sobre su "intensa" vida nocturna crecían, su peso volvía a subir al mismo ritmo que su rendimiento en el campo bajaba, la gente no estaba tan contenta.

La temporada acabó con escándalo. Maradona y Bilardo tuvieron una discusión "histórica" en un partido cuando el entrenador lo saco del campo y Diego no volvió a jugar. El equipo no entró ni siquiera en la UEFA y el astro se fue de Sevilla dejándonos a todos un amargo sabor en la boca.

Ahora, con los años, los recuerdos son un poco más dulces. Nadie duda que aquel Diego que jugó con la pelota de papel en Nervión se parecía pero no era el mejor de todos los tiempos, muchos opinan que fue un error su fichaje, que se perdió mucho dinero, pero tampoco se olvida que destrozó al Madrid, que le marcó un golazo al Sporting. Está claro que eso solo no justifica una inversión tan grande, quizás fue un fracaso... pero uno de los dos o tres mejores jugadores de toda la Historia fue Diego Armando Maradona, y jugó en el Sevilla F.C.

 

Antonio García Solís  agsolis@lycos.es